viernes, 2 de octubre de 2015
Sin título.
Me suenan tanto estos caminos,
No me hace falta tener la tormenta encima
Ahora tengo las manos frías
sábado, 15 de mayo de 2010
Una forma de hablar...

Desfragmento la realidad, segundo por segundo.
Recuerdos en llamas y la imagen de tu sonrisa me queman la razón.
No sé qué ha pasado exactamente, ni desde cuándo,
pero sabes, un puñal clavado en mi pulmón izquierdo
no me deja respirar si no es a través de tu voz.
No sé cómo explicarte ni qué tamaño tiene el viento un día de otoño,
ni dónde acaba la puesta del sol,
pero ahí dónde comienzan estás tú, te lo prometo,
y en la punta de tus dedos yo me muero
cuando se acaba la ilusión.
Me levanto de puntillas, toco la suela de tus zapatos,
subo la montaña, miro la cruz, cavo mi agujero en el cielo
y te contemplo,
día y noche en mi imaginación.
Sueño con besos por tu piel trazando mapas hacía el infinito
y caricias de tu olor.
No creo que te lo he dicho nunca, lo bonita que eres cuando sonries, mi amor.
Lo sé, soy una yonki, adicta a todas las partes de tu ser y de tu mundo, a escribirte todos los días letras sin tinta y palabras al viento, aunque es absurdo y no tiene sentido. Porque hoy está lloviendo en Paris, y sin paraguas, yo me ahogo.
domingo, 9 de mayo de 2010
Déjame escribirte.
Te escribo a ciegas, todos los días, aunque no tenga sentido.
Son muy pocas letras, y no hay palabra que valga.
He partido el mundo en dos y he visto que no hay suspiro que tus pulmones pueda llenar, ni latido que complete el pulso entrecortado de tu pecho.
No hay beso que cure las heridas, ni abrazo que proteja de las tormentas cuando bajo tus pies se abre el suelo.
He tocado todas y cada una de las teclas de ese piano que se transforma cada vez en cielo al recordar tu voz.
He recorrido cada una de las calles que tus dedos han creado en momentos de imaginación.
Me he escondido bajo todas tus manías, enamorándome poco a poco de ese baile de sentimientos sin control.
Y es tan complicado todo, tan difícil de llegar a una lluvia bajo sonrisas.
Te escribo, para recordar tu cara en silencio, para abrazarte aunque tú no te des cuenta, sentirte por un momento.
Te escribo para poder tocar cada vez un poco el cielo con la punta de mis dedos, al pensar en tu olor, que me susurra palabras bonitas entre las dudas cuando tú estás lejos.
Apuesto por las cartas escondidas y por el tiempo, construyo edificios de nubes y sueños, navego entre las montañas y llego junto al infinito.
Ahí es dónde te encuentro, y te escribo... te miro, te adoro, te quiero, te necesito.
Pero no se lo digas a nadie, es un secreto.
Son muy pocas letras, y no hay palabra que valga.
He partido el mundo en dos y he visto que no hay suspiro que tus pulmones pueda llenar, ni latido que complete el pulso entrecortado de tu pecho.
No hay beso que cure las heridas, ni abrazo que proteja de las tormentas cuando bajo tus pies se abre el suelo.
He tocado todas y cada una de las teclas de ese piano que se transforma cada vez en cielo al recordar tu voz.
He recorrido cada una de las calles que tus dedos han creado en momentos de imaginación.
Me he escondido bajo todas tus manías, enamorándome poco a poco de ese baile de sentimientos sin control.
Y es tan complicado todo, tan difícil de llegar a una lluvia bajo sonrisas.
Te escribo, para recordar tu cara en silencio, para abrazarte aunque tú no te des cuenta, sentirte por un momento.
Te escribo para poder tocar cada vez un poco el cielo con la punta de mis dedos, al pensar en tu olor, que me susurra palabras bonitas entre las dudas cuando tú estás lejos.
Apuesto por las cartas escondidas y por el tiempo, construyo edificios de nubes y sueños, navego entre las montañas y llego junto al infinito.
Ahí es dónde te encuentro, y te escribo... te miro, te adoro, te quiero, te necesito.
Pero no se lo digas a nadie, es un secreto.
sábado, 6 de febrero de 2010
La primera vez, un siete con siete palabras.

Ahí dónde se supera el tiempo y la distancia...
Fue entonces, en ese momento, cuando se dió cuenta que el infinito es muy muy corto y la eternidad de hecho es poco tiempo. Quería más, necesitaba más, y la necesitaba para siempre. No quería sólo sueños, no quería estar tan lejos de sus abrazos, no, no quería que el tiempo se olvidara del pasado. Con sólo una noche llena de casualidad y sus palabras tan llenas de sentimientos bastaron para cambiar su universo, y el universo entero. Era algo tan perfecto, tan inusual, tan adictivo e inalcanzable, como lo que uno siempre quiere y ama en secreto. Y fue entonces cuando se dió cuenta de que con eso no se iba a encontrar dos veces en la vida, que no existirá nunca jamás otra como ella, que aunque cualquier palabra se quede corta, sería capaz de dar hasta su vida por otro momento como aquello. Quería sentir, deverdad, abrir los ojos y seguir viviendo su deseo. Alzar la mano y tocar lo que siempre había soñado. Y en realidad lo hizo, pero aunque pasaron horas, parecieron todas como unos pocos segundos tan efímeros... Se le estremecía el alma al pensar que podría no volverla a ver, se moría por dentro al imaginarse posible una vida sin sus sonrisas y sus abrazos, todo perdería el sentido. No importaba si era prohibido, sólo quería estar ahí, cerca de ella y cuidarla así para siempre, sin nada a cambio...
Tus manos, y tu espalda, sí, tu espalda.
Los silencios rotos, las caricias y las miradas,
Tus abrazos.
Quiero perderme, al igual que lo hice aquel dia.
Perderme de nuevo, y morirme de ganas,
En tus brazos.
Una eternidad, esperaré si hace falta.
Y al demonio sin duda entregaré mi alma,
Por otro momento contigo.
Ella.
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